Había estado arropada en su mundo de certezas,pero, de repente, inesperadamente, algo había cambiado...Al principio, era casi un rumor imperceptible, un leve eco ,llegado del interior de la tierra.Parecía que la tierra se lamentara. Siempre había tenido ese don. ¡Oía los lamentos de la tierra!Lo había notado el día que , al salir de la ciudad, descubrió unas amapolas nacidas en el bordillo de una autopista, volcadas gimnásticamente hacia la derecha, buscando el sol. Entonces, lo supo con una contundencia tal, que hasta sintió mareos.
Su madre, amante de El principito de Saint Exupéry, siempre soñó con tener una hija que pudiera cambiar el mundo y domesticarlo, amándolo. Por eso, en cuanto se quedó embarazada, decidió el nombre de su hija.
Principita había rechazado ese nombre con todas sus fuerzas. Desde el colegio, pasando por el instituto, todos sus compañeras le hacían la típica gracia.
"-¿Principita?- se burlaban; será princesita. Es que tus padres no saben hablar".
Además, no ayudaba mucho tener una marca en la mejilla izquierda de la cara.
"- Principita, ¡te hizo la marca un dragón!".
En cuanto cumplió 10 años ,tomó dos importantes decisiones:
1) Se dejaría el pelo largo para taparse la cicatriz de su mejilla.
2) Se cambiaría su nombre por el de Principia.
Cuando vino a Madrid desde un pueblo de Ávila, ya siempre se presentaba como Principia.
En el instituto, conoció a Meryem y Omar. Se hicieron amigos el día que visitaron el hayedo de Montejo. A la hora de la comida, se alejaron del resto y se tumbaron a escuchar el rumor del viento entre los árboles y a inventar canciones con el ritmo que les sugerían. Ellos también se sentían apegados a la Tierra. Echaban de menos sus pueblos marroquíes y habían cambiado sus vidas al venir a España hacía un año.
Había cumplido 16 años.Principia se propuso comenzar a aprovechar su don también para los humanos. Si podía sentir el comienzo de una nueva vida, si podía enternecerse al notar crecer la hierba, ¿podría también entender por qué sus compañeros, su familia, sus profesores ocultaban sus miedos, tapaban sus cicatrices , corrían de un lugar a otro?
Sabía que algo estaba muriéndose para transformarse , notaba cambios en el mundo que, aunque nadie parecía querer admitir, la llevaban a permanecer en un estado de continua alerta a las llamadas de la Tierra.¿Cómo desde lo vulnerable llegar a la fortaleza ? ¿Cómo morir para nacer de nuevo?